Infancia
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente en el purgatorio del hambre y de la sed, si la tortura de los pobres cuerpos envilece una a una a las almas, y si el poder se ufana de sus cuarentenas o si los pobres de solemnidad son cada vez menos solemnes y más pobres, ya es bastante grave que un solo hombre o una sola mujer contemplen distraídos el horizonte neutro, pero en cambio es atroz, sencillamente atroz, si es la humanidad la que se encoge de hombros.
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